LA NAVIDAD ES UNA FIESTA PAGANA SATÁNICA DE CULTO AL SOL

NAZARET NO EXISTIÓ CRISTO ES EL NACIMIENTO DEL SOL INVERNAL

La Navidad es un auténtico engendro comercial y cultural. Cuando supuestamente Jesuseldelcristo nació no existía Nazaret. Nunca mandó adorar los árboles como el abeto, ((Deuteremonio 12:2; 16:21; I Reyes 14:23; 16:4; 17:10; 2 Crónicas 28:4; Isaías 57:5; Jeremías 2:20; 3:6,13; Ezequiel 6:13; 20:28). El árbol es satánico y representa ritual. Toda esta simbología satánica del árbol y rojo y verde aparece en Eyes Wide Shut. El abeto es la pirámide egipcia illuminati, es un ritual que se celebraba en Egipto. Los primeros cristianos no celebraban la navidad. No se celebró en los tres primeros siglos. Christmas, viene de “Misa de Cristo”, ritual satánico illuminati , el 24 celebran asesinatos rituales, como me reveló el psicópata Marcel Songaomby.

El 25 nació el Dios Sol Mitra babilónico y otros muchos dioses paganos como Osiris, Horus, Hércules, Baco, Adonis, Júpiter, Tammuz…Antes de Jesús por las fechas de la Navidad se celebraba las Satunarlias en honor a Satunro.  La existencia de Jesuseldelcristo es discutible. Los adornos de las bolas son de origen egipcio, representa al dios solar. Josefo dice que nació en otoño y hubo varios cristos y maestros pleyadianos esotéricos luego distorsionados por los illuminati para lavar el cerebro a los borregomátrix. No es el fin del año, los jesuitas satánicos desincronizaron el calendario con la Naturaleza para tenerte siempre en desorden natural “Diciebre” debería ser el mes “Diez”, pero es el doce. El año empieza con la primavera.

En una celebración tradicional cualquiera, existen dos actitudes frente a la
comida. Una sería “no comer” (es decir, ayunar; como por ejemplo el ramadán
musulmán); y otra sería comer un alimento especial y sacralizado, que
generalmente es identificado por analogía al cuerpo de un “dios” o “héroe”.
Fueras de esas actitudes, jamás se encontrará una fiesta ritual que consista en
devorar inconscientemente comida putrefacta, carroña animal hormonada y
alimentos industrializados edulcorados con químicos. Este tipo de banquete se
reserva para lo que ha devenido ser la Navidad: la inversión misma de una celebración ritual, la parodia moderna de una fiesta tradicional, el más
multitudinario ejercicio de “magia negra” en nombre de una festividad global.

LOS CADÁVERES ANIMALES PAVO, CORDERO..SON IGUAL QUE HUMANOS

TIENEN POTAMAINAS Y XANTINAS, SUSTANCIAS DE PUTREFACCIÓN

LA NAVIDAD ES UN COMECOS COMERCIAL PARA QUE COMAS CADÁVERES

Hasta tal punto llega esa “globalidad”, que los centros comerciales del trópico
de Capricornio decoran sus estantes con nieve y trineos para recibir el verano
tropical, lugares en los que nunca se ha visto ni se verá ni abetos ni acebos, son
decorados con vegetación de plástico ad hoc, y papas-noel en latitudes
ecuatoriales tienen que vestir con ropas apropiadas para el ártico. Una grotesca
orgía de esperpento se impone a través de los medios de comunicación, la
publicidad comercial, y la histeria de masas. El consumo aumenta un 800%, la
sobrealimentación y el embotamiento se garantiza en siete días para los
siguientes doce meses, la hipocresía se refina hasta límites intolerables: es el
mejor momento para la obscenidad filantrópica y la pornografía caritativa
. Toda
una locura global que usa la vaga terminología de lo que quizás alguna vez pudo
ser una fiesta tradicional cristiana. En cualquier caso, hoy nada tiene más
contenido que el más puro e inconsciente vacío: chinos comunistas produciendo
regalos navideños en sus fábricas, japoneses de familia sintoísta comprando
compulsivamente en centros comerciales, anglicanos de piel rosa atiborrándose a
pavo, españoles de confesión católica esnifando cocaína por Navidad,
norteamericanos protestantes regalándose telefonía móvil y gadgets electrónicos
de última tecnología. La Navidad se presenta como la celebración inerte (es
decir, sin vida, movida por la inercia) de la civilización que desempeña la función
de imponer la contra-tradición que dará fin al actual manvantara. Esta
civilización (y su fiesta) han adoptado el cristianismo, no ya como “religión”, sino
como el vago lenguaje lleno de sentimentalismo que utiliza para expresar su
doctrina esquizofrénica. No estamos dudando aquí de que el cristianismo y su
Navidad pudieran haber sido alguna otra cosa en el pasado; estamos diciendo lo
que el uno y la otra son hoy. De hecho, resulta significativo que lo único que
comparten las diversas dispersiones cristianas de protestantes, católicos,
anglicanos, evangélicos, espíritas, testigos de Jehová, y demás grupúsculos, sea
una celebración navideña alrededor del consumo de productos corporativos y
alimentos industriales. Durante este inconsciente festín contra-iniciático, nunca
falta carne industrial en cantidades aún mayores que las del consumo cotidiano.
Christmas Eve, Nochebuena, Notte di Natale… en todas las “noches de paz” de
los “países desarrollados” se podrá encontrar carne de una media de cinco
especies animales diferentes, todos nacidos, cebados y asesinados para la
producción cárnica: pavos con piel venenosa de la acumulación tóxica, patés de
hígados inflados artificialmente trece veces su tamaño, salchichas en cada una
de las cuales se puede distinguir carne de más de un centenar de cerdos
diferentes, pescados ultracongelados de frescura maquillada producidos en
piscifactorías, vacas alimentadas con una dieta caníbal, “fiambres” conservados
con químicos que consiguen un efecto similar a la momificación, pollos químicos,
corderos coloreados, huevos de gallinas-robot… Todo esto y muchas otras delicias
industriales (no necesariamente cárnicas) no pueden faltar en la mesa de una
cena de celebración navideña. Sólo desde la más absoluta inconsciencia (o bien
desde una monstruosa hipocresía) se puede celebrar un supuesto nacimiento
divino ante semejante altar. Sin embargo, en última instancia, nadie está
celebrando nada. Precisamente sus mismos participantes suponen ser la ofrenda
sacrificial de unas fuerzas inferiores que, ya no sólo son ignoradas, sino que son
invocadas irreflexivamente a través de la inercia de una vacía ritualística
recalcitrada.
Además, el ciudadano moderno sólo concibe celebrar lo que sea a través de la
comida.
Por lo tanto, todo el calendario festivo será aprovechado por las
industrias alimenticias (la cárnica, entre ellas) y la industria farmacéutica para
su lucro y para la destrucción sanitaria.

Después de las navidades, las vacaciones,
las pascuas, las semanas santas, las noches de acción de gracias, las fiestas de
Halloween, las fiestas patronales, las vírgenes, los santos, los viajes a la playa,
los almuerzos de trabajo, las cenas de empresa, las despedidas de soltero, los
banquetes de boda de los vecinos, y los aniversarios varios, el hombre y la mujer
modernos se miran al espejo y se ven gordos y feos. (Ahí entran de nuevo la
industria farmacéutica, la medicina moderna y el massmedia con el fin de
lucrarse con la “perdida de peso”).

Si el moderno se siente feo y gordo, es
debido a que -efectivamente- está feo y gordo (en todos los dominios, y no sólo
el que refleja el espejo). Esta evidencia nos lleva a la culminación del proceso de
la gran salud de la modernidad que aquí se ha tratado: el veneno como alimento.”

CONCLUSIÓN:

El borregomátrix vive en una mentira contínua, vive en una ratonera al son que le dictan los jesuitas illuminatis. No existe, no piensa, no sabe no contesta. Le cuelan como religiones nuevas rituales satánicos o paganos del año de maricastaña y siempre acaba drogado, hinchado, robado, vomitado, artrítico, borracho o celebrando algo que no sabe ni lo qué es y por lo que tiene que pagar. La navidad es otra tontería más para venderle productos y dormirle con comilonas de cadáveres y tenerle embobado con una fiesta pagana ancestral y desincronizado con la Naturaleza.